Menú

  pagina anterior  
 

 — EL INVITADO —

            Salí de aquel bar, empecé a caminar un poco mareada, estaba borracha, pero no tanto como para no saber lo que hacía.

            Desde hace algunos días se habían producido asesinatos, todos a chicas de mi edad, por eso era muy difícil ver universitarias por la calle a estas horas. Aunque yo no me preocupaba mucho, ya que todas las chicas a las que habían asesinado eran guapas y yo no entraba en ese grupo, o eso creía.

            Esta mañana había tenido el funeral de una de mis mejores amigas, que al igual que muchas otras, ella también había sido una victima de esos asesinatos a sangre fría.

            Por aquella desierta calle no se oía nada, además, si me asesinaran aquí nadie oiría mis gritos. Me sentía a gusto, la soledad había sido una de mis mejores amigas desde que nací. Nadie habría podido vivir una infancia tan dolorosa como la mía, incluso yo pensé en suicidarme más de una vez, aunque nunca tuve valor para hacerlo.     

            Y en una de las esquinas de la calle, apoyado en la pared y sentado en el suelo, veo  al hombre más hermoso que podía existir. Parecía que también estaba borracho, sólo que mucho más que yo, aunque no por eso dejaba de ser encantador. Aunque estuviera sentado se podía notar que era más alto que yo, tenía el cabello negro y le llegaba hasta un poco más abajo que las orejas. Su piel era blanca como la porcelana y tenía el cuerpo bien formado. Parecía de mi edad y era como un modelo. No entendía cómo un hombre así podía estar en esa situación, y no me iba a quedar quieta, así que decidí acercarme a él. De repente, como si tuviera insertado un radar, abrió sus ojos automáticamente y me miró fijamente - sería que estaba muy borracha o sus ojos eran dorados - pero no por eso me detuve, seguí acercándome a él.

- ¿Es que acaso quieres morir? - dijo él en un susurro.
- No veo ningún peligro - le dije con sarcasmo
- ¿Ah, no? Creo que no ves muy bien - dijo él con una sonrisa de oreja a oreja.
- Será eso, ya decía yo que eras demasiado guapo - le dije yo, correspondiendo a su sonrisa.
- Y tú demasiado atrevida - dijo él.
- No me ando con rodeos cuando intento ligar, me llamo Cristine, Cristine Lecathi, aunque me puedes llamar Cris - dije sin tartamudear.
- Bien, Cris ¿No? - dijo él, haciendo una pausa para luego continuar - ¿Acaso no has oído que últimamente se han producido unos asesinatos a chicas de tu edad? - dijo tranquilamente.
- Sí - dije al recordar a mi amiga en aquel ataúd - pero tengo entendido que sólo asesinan a chicas guapas y... - dije dejando la frase en el aire.
- ¿Y? - preguntó él con tono de intriga.

 
 
pagina siguiente
 
 
Anterior - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - Siguiente