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Tercera aventura

Convertidos en mudos testigos de las barbaries que han acaecido en todas las épocas, algunos edificios, e incluso sus restos, nos recuerdan lo estúpidos que podemos llegar a ser los humanos en nuestro intento de conseguir que los demás piensen como nosotros o nos den lo que consideramos nuestro sin tener en cuenta sus deseos, sus pensamientos y sus necesidades. Ojalá todos los edificios del mundo cuyo fin es la guerra enmudecieran a la vez y para siempre porque han dejado de ser necesarios.

 
 


el fuerte


Como, muy a mi pesar, no creo que esto sea posible, os presento los restos de lo que fue refugio de soldados y, seguramente, la tumba de muchos de ellos. Mudo hoy en día, recordándonos la historia que espera no se vuelva a repetir. Toma su nombre de un lord inglés que combatió en él y sirvió para la defensa durante la primera guerra carlista.

 
 

 

Si llegas hasta él podrás admirar las tierras que, supuestamente, defendieron los que entre sus paredes perdieron la vida.

Un momento de silencio por tantas vidas perdidas.

el fuerte 2
 
 

Toma cualquiera de los caminos que llevan hasta el oeste y acércate hasta el final del camino. Contempla desde el borde del acantilado la vida que bulle y olvida los recuerdos de la muerte que dejaste detrás.

 
 
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