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MENSAJES DE ODIO
Por: Ray

Personajes:

Charlotte
Héctor
Ana



 

Como en las últimas dos semanas, Charlotte buscaba un pequeño sobrecito naranja en su taquilla. En los últimos quince días había recibido mensajes anónimos que alguien colaba por debajo de la puerta de su taquilla. Al final consiguió encontrar el sobrecito. No se atrevió a abrirlo en el pasillo, así que se fue a clase.
Al lado de Charlotte había un grupo de chicos obstaculizando las taquillas. En el grupito estaban Dan y Héctor, dos compañeros de clase. Cerca, Laura y su grupito de pijas.
Charlotte buscó en su bolso, y de mientras recordó todos los mensajes recibidos uno a uno:
Uno decía “Ayer te vi sonreír y me pareció precioso”, otro “Tus ojos son hermosos de verdad, y también me encanta tu pelo de oro”, dos cartas tenían trozos de canciones… En el de esa mañana ponía: “Me tienes tras de ti”.
Lo que las cartas decían sobre Charlotte era totalmente cierto: tenía unos ojos verdes preciosos y pelo rubio que caía por la espalda haciendo suaves curvas. Al sonreír se veían sus blancos y rectos dientes (que habían estado durante varios años escondidos tras un aparato de ortodoncia). Pero Charlotte quería guardar las cartas en secreto, ni siquiera quería contarle nada del tema a su mejor amiga; Ana, ya que no quería quedar como una mentirosa creída. Y, seguramente, así habría reaccionado Ana si le hubiera contado que tenía un admirador secreto, porque toda le belleza de Chalotte quedaba eclipsada por su gordura.
Ella tampoco era muy gorda, pero sus familiares la habían criticado desde pequeña, y por eso no tenía confianza en sí misma. Aunque, a pesar de eso, los mensajes que había estado recibiendo en las últimas semanas la habían hecho confiar más en ella, pero aún seguía caminando algo encorvada.
Se apresuró a entrar en su clase, porque ese mismo día les darían el último examen de Sociales. El profesor repartió los exámenes corregidos con rojo. Mientras el profesor estaba en ello, Charlotte oyó cómo le regañaba a Héctor diciéndole “¿Cómo has podido poner en el examen ‘Aprobaría si fuese un examen de alguna Guerra Mundial’?”. Charlotte ya sabía que a Héctor le gustaban las Guerras Mundiales, pero el problema de éste era que sólo hacia los exámenes bien si eran sobre eso. En el siguiente examen sacaría un sobresaliente, ya que tocaba dar la Primera Guerra mundial.
Después del almuerzo tenían matemáticas; la clase iba bastante bien hasta que, de repente, todos los alumnos empezaron a hacer ruido. El teléfono móvil de alguien estaba sonando y la melodía de Star Wars se oía en toda la clase.
-¿El dueño del móvil?
Héctor se levantó. El pobre estaba totalmente rojo. Fue hacia el perchero donde estaba su chamarra. Toda la clase estaba mirando, ya que todas las cabezas se habían girado hacia atrás. Héctor metió su mano en el bolsillo de su abrigo para sacar de allí el ruidoso aparato. Al sacarlo se le cayó algo, pero nadie le da importancia a un pequeño sobre naranja… es mucho más divertido ver cómo confiscan un teléfono ¿no?

Nadie de la clase se acordaría del sobrecito en poco tiempo, sólo Charlotte lo guardaría en su memoria. Al ver cómo caía el sobre se asustó, no se esperaba que Héctor fuera su admirador. A decir verdad, no había ni pensado en eso, como el admirador era anónimo, ¿quién era ella para destruir aquel secreto? Aún así, el no haberse hecho ilusiones no la animó. Le pareció algo tan repentino que no podía creer la verdad que tenía ante ella.
 
 
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